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Un estudio de la UPV sobre el cannabis aclara el mecanismo del apetito humano

EL PRINCIPIO ACTIVO, CONOCIDO COMO THC, REACCIONA DE FORMA DIFERENTE SEGÚN LA DOSIS

En cantidades pequeñas, el Tetrahidrocannabinol provoca hambre, pero en medidas mayores logra el efecto contrario


AGURTZANE SALAZAR - Viernes, 28 de Mayo de 2010 - Actualizado a las 08:02h.



Un joven fuma un porro durante un campeonato de marihuana. (Ruben Plaza)


VITORIA. El horizonte para alcanzar tratamientos certeros que sirvan a las personas que padecen desórdenes alimenticios se ve, desde ahora, más claro. Las claves de por qué mientras unas personas visitan de forma compulsiva el frigor*fico otras huyen de este electrodoméstico como si fuera el mismo diablo, las han desvelado los responsables del Departamento de Neurociencias de la Facultad de Medicina y Odontolog*a de la UPV-EHU. Los resultados de este trabajo, publicado en la revista Nature Neurosciencie, determinan cuáles son las neuronas que median en dicho efecto de apetito, una circunstancia que se desconoc*a hasta el momento.

Si bien hasta ahora se sab*a que el consumo de cannabis aumentaba las ganas de comer, la investigación de la UPV-EHU ha querido ir más allá: ha descubierto que en función de en función de la dosis consumida de la sustancia estimulante extra*da de la planta del cáñamo, se puede llegar a conseguir justo el efecto contrario. "Si pudiéramos actuar separadamente sobre las dos poblaciones neuronales, ser*amos capaces de intervenir en determinadas enfermedades, como la anorexia o la obesidad", explica el doctor Pedro Grandes, investigador de dicho Departamento.

De acuerdo con las conclusiones alcanzadas por el equipo investigador, la principal sustancia psicoactiva del cannabis, el tetrahidrocannabinol (THC), es igualmente la responsable de que el organismo reaccione con un incremento de la sensación de hambre. Ello se articula a través del receptor de cannabinoides CB1, si bien éste puede llegar a provocar, en función de la dosis recibida, el efecto contrario.

En este sentido, los cient*ficos de la UPV han podido demostrar que mientras las dosis bajas de THC aumentan el apetito, las dosis más altas lo disminuyen. Esto es as* porque en función de la cantidad de la sustancia que se consume, ésta actúa sobre neuronas diferentes del cerebro.

Tal y como ha puesto de manifiesto el estudio, a dosis bajas, como de un miligramo por kilo, el THC aumenta el apetito ya que actúa sobre receptores CB1 distribuidos en neuronas excitadoras, mientras que a cantidades altas -unos 2,5 miligramos por kilo- el efecto es el opuesto: disminuye el ansia, ya que actúa sobre CB1 situados en neuronas inhibidoras.




http://www.noticiasdealava.com/2010/...apetito-humano




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